Historia

Localidad Extremeña de la provincia de Cáceres, con 169 habitantes.
Casas de Miravete se ubica en una zona de transición entre la depresión de los ríos Tajo y Tiétar y el espectacular macizo montañoso de las Villuercas, paraje que forma parte del parque Nacional de Monfragüe. A 210 Km. de Madrid, por la Nacional V y a 90 de Cáceres. Tiene una superficie de 52 kilómetros cuadrados.

Casas de Miravete forma parte de la Campana de Albalat.
La Campana de Albalat es el nombre que recibe una original organización municipal de los pueblos, que con el fin de atender espiritualmente a sus habitantes organiza la Iglesia Católica. Su término se extendía hasta donde podría oírse el tañido de una campana.

Zona una gran biodiversidad y de una belleza incomparable, Mas de doscientas especies de vertebrados tienen su hábitat en las 52 kilómetros cuadrados de su termino municipal. En sus numerosos encinares y alcornocales es fácil ver anidar a cigüeña negra, buitre negro, águila imperial y otras muchas especies protegidas. Son fáciles de ver por estos parajes de corzo, jabalí, venado y una inagotable fauna de rapaces aéreas.
Esta pequeña localidad de Casas de Miravete recibe el nombre del Puerto en cuyas laderas se asienta.

UN POCO DE HISTORIA

Con el avance de la reconquista de la península ibérica, por parte de las tropas cristianas se iban liberando territorios hacia el Sur. Esto hacia, que los ganaderos trasladasen a sus rebaños a campos con climas más templados para invernar.
La gran importancia que tomó el ganado ovino por la exportación y elaboración de la lana, la fabricación de paños, y del cobro de tributos a los rebaños trashumantes a su paso por los territorios de Realengo, fueron causas para que el Rey Alfonso X el Sabio, en el año 1273, reuniera todas las Mestas del Reino en una sola Hermandad, que se denominó El Honrado Concejo de la Mesta.
La Mesta gozó de grandes privilegios en detrimento de la agricultura, llevando a ambos a innumerables e interminables pleitos y disputas hasta el año 1836 que es abolida, creándose en su lugar la Asociación Nacional de Ganaderos, organismo que redujo sus funciones a una unión gremial, siendo su objetivo la defensa de sus intereses económicos.
Para los desplazamientos de tan numerosos y extensos rebaños se formaron a través del tiempo vías pecuarias tradicionales por donde los ganados se desplazaban durante las diferentes épocas del año que se llamaron Cañadas Reales o Cordeles.
Una de estos caminos, era la Cañada Real Leonesa con más de 700 Km.
La Cañada Leonesa, partía de las tierras altas del mediodía leonés, atravesando Zamora, Salamanca y el Sistema Central por Béjar. En este último punto, se unía con un ramal del sistema segoviano que provenía de Logroño (Cameros), Burgos, Segovia y Ávila (Parameras). Desde estas altas y frías tierras, la cañada descendía a los invernaderos de Extremadura, atravesando Plasencia, Cáceres, Mérida y Badajoz, bifurcándose en varios ramales que escoltaban a los dos grandes ríos meseteños, el Tajo y el Guadiana. Algunas derivaciones, al llegar a la frontera con Portugal, penetraban en aquel país en busca de las dehesas del Alentejo y el Algarve interior.
Esta cañada entra en el termino municipal por el alto del Caño, hasta salir por el puerto de Miravete, en total 5,8 Km. de recorrido.
Tras la Reconquista la economía castellana comienza a recuperarse, y aprovechando la Cañada se promueven innumerables ferias de ganado en Plasencia, Talavera y, otras localidades, San Miguel de Navalmoral, Santa María de la Mata etc.

La zona de Miravete, era un sitio apropiado donde los ganados se detenían para descansar y pasar la noche, y así afrontar con más fuerza la subida del puerto al día siguiente.

Dice Madoz que el pueblo que antecedió a este recibió el nombre de una ermita arruinada - San Andrés – por de el de Ventas de San Andrés. Poco tiempo después se cambió el nombre por el de Casas del Puerto de Miravete, con este nombre figura como una de las ciudades que en 1639 se venden a D. Francisco de Totavila, duque de San Germán.

En las ruinas de la ermita y con el fin de dar cobijo a hombres y ganados, surgió en el siglo XV la Venta de San Andrés, es el primer mesón del que se tienen noticias en España. Constaba de una pequeña edificación, donde pernoctaban los hombres, e innumerables corrales para resguardar el ganado durante la noche al abrigo, de alimañas e inclemencias metereológicas.

Con el tiempo esta venta se fue repoblando poco a poco con los habitantes de dos pueblos próximos Pinuela de Arriba y Piñuela del puerto que posteriormente fueron abandonados. (Como se demuestra en el libro de bautismo de la iglesia parroquial de Miravete). Esta villa fue de señorío, hasta la supresión de los mismos en el año 1811.

Durante la guerra de la independencia fue incendiada por los franceses. Se destruyeron los archivos civiles y eclesiásticos.

Buscando en los archivos parroquiales de Casas de Miravete, los que se empezaron a conservar a partir del año 1812, después de la guerra de la independencia, pudimos ver (Bien conservado y ordenados) una interesante colección de libros y legajos que son muy interesantes, para conocer la historia de esta villa.

Son en su mayoría libros de actas sacramentales que dan cuenta de bautismos, matrimonios y defunciones. De donde puede sacarse la evolución exacta de las Casas de Miravete a lo largo de los cuatro últimos siglos.

Otros son libros de contabilidad donde están anotados los bienes parroquiales, las rentas de las fincas que pertenecieron a la parroquia, los ingresos y los gastos.

Otros son libros de cofradías que hablan de las devociones principales del pueblo y la forma de vivirlas religiosamente los cristianos de otros siglos.

En el lenguaje disciplinario de Las ordenanzas de las cofradías se encuentran datos preciosos que nos ayudan a reconstruir un pasado que es siempre cimiento del presente.

Hay un manuscrito encuadernado en pastas de pergamino que sin duda perteneció a otro más antiguo. Las pastas que lo recubren son más pequeñas que el contenido. Se titula: LIBRO DE ORDENANZAS DE CUENTAS DE LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA LUZ DE CASAS DEL PUERTO.

Comienza en 1817 y acaba en 1867. Encabeza dicho manuscrito y a modo de prologo dice literalmente:

Libro de ordenanzas
que forman de nuevos los
hermanos que han quedado
Y reunidos en este pueblo de
esta santa cofradía de la
Vera Cruz con motivo
de la invasión y ruina de la
pasada guerra con los
enemigos franceses desde el
año mil ochocientos ocho
hasta el del catorce, y haber
quedado el pueblo desolado
y arruinado y haber
perdido todos los escritos
de las ordenanzas los
efectos de la cofradía y
mucha parte de los
hermanos que eran. Los
primero que se reunieron
en el pueblo formaron de
nuevos estas ordenanzas
para el arreglo de una
buena hermandad y
asistencia a los entierros

De este manuscrito extraemos algunos datos de interés. Las consecuencias de la guerra de la independencia fueron calamitosas para Miravete, por su situación geográfica.

La población se disperso buscando refugio seguro y las casas fueron pasto de la rapiña del invasor. La iglesia con todo su ajuar litúrgico, quedo reducido a ruinas, de todos es conocido que los soldados de la ilustración francesa donde llegaban acababan con toda la cultura a base de incendios, roturas, robos de tallas, pinturas, libros etc.

Debemos saber que en tiempos inmemoriales existía, en Miravete una cofradía de la Santa Cruz, bajo la advocación particular del Santísimo Cristo de la Luz, Imagen del un crucificado del siglo XVI que hoy se venera en una capilla a la derecha del presbiterio.

Antiquísimas son estas cofradías en muchos pueblos de la geografía nacional, Nacieron a medida que la reconquista iba arrebatando la península a los árabes, teniendo como fin principal una obra de misericordia. Enterrar a los muertos y ofrecer sufragios por ellos.

Los orígenes actuales de esta villa hay que buscarlos en la ciudad árabe Medina Al-balat y en su fortaleza, el castillo de Al-balat.