Ruta VI

VI RUTA DE LOS INGLESES

22 DE MAYO DE 2010

El pasado sábado día 22 de Mayo se volvió a celebrar la Ruta de los Ingleses, en su sexta edición.
Como sabéis , la Ruta de los Ingleses, rememora una audaz acción que realizó el 19 de mayo de 1812 el ejército británico sobre las posiciones francesas que dominaban el río Tajo y cuya caída aceleró el final de la Guerra de la Independencia.

El año pasado participaron cerca de ochocientas personas y  este año se había estimado que para el mejor funcionamiento de la caminata el número ideal fueran 500 personas.
A partir de las siete y media se comenzó el ajetreo en la plaza de la fuente de Miravete y a las ocho se comenzaron a servir desayunos (café y dulces), y se dió a cada participante una bolsa con agua, manzana, barrita energética y una camiseta. Al final fueron 550 senderistas los que iniciaron la ruta.

Entrega de los Sables de oro

Los sables de oro es un pin con el logotipo de la marcha que se entrega a la persona o personas que cada año se hayan distinguido por algún hecho destacable en la comarca, y que nos acompañe en la Ruta.

En la plaza de Romangordo y con las tropas Inglesas formadas, los alcaldes anfitriones, Rosario Cordero, de Romangordo, y José García, de Casas de Miravete, entregaron los 'Sables de oro' . Hasta ahora los habían recibido 2 políticos y Pedro Prieto, creador y animador de esta ruta.
En esta ocasión se entregaron a dos deportistas: Miguel Ángel Gamonal, y Juan Francisco González, el dinamizador deportivo del municipio y una de las personas más activas en la organización y desarrollo de la ruta. De Gamonal se dijo que «representa el espíritu inglés de la fecha que conmemoramos: lucha, sacrificio y entrega».
Después de este acto y de la representación en la plaza de Romangordo por parte de los actores de la planificación del asalto al Fuerte Napoleón, se continuó la marcha.

Ya en el fuerte volvimos a recordar la batalla de la toma del fuerte por parte de los ingleses, y el acto final conjunto entre Franceses e Ingleses para homenajear a todos los caídos en tan cruenta batalla.

Eran cerca de las tres cuando cogimos los autobuses para llegar al merendero de Romangordo, donde nos esperaba un refrescante gazpacho y una suculenta paella.